
Vino de finca
El alma de una nueva generación.
Un tinto nacido de la finca, la memoria familiar y la mirada contemporánea de quienes continúan el camino.
Antes de ser vino
ANMA nace en ese punto exacto donde una historia familiar empieza a hablar con una nueva voz.
Es un vino que recoge la experiencia de quienes fundaron el camino y la transforma con la sensibilidad de la segunda generación. En él conviven la tierra, la bodega, la memoria y una forma de entender el futuro sin perder la raíz.
No es solo una etiqueta.
Es una manera de continuar.
La raíz no se conserva intacta.
Se escucha, se cuida y se hace evolucionar.


Syrah y Garnacha se unen en ANMA Tinto para dar forma a un vino de carácter mediterráneo, elegante y envolvente. No se trata solo de mezclar variedades, sino de encontrar equilibrio entre intensidad, suavidad y profundidad.
Su elaboración en hormigón respeta el carácter de la fruta. Su paso por fudres ovalados de 5.000 litros le aporta tiempo, equilibrio y una elegancia silenciosa.
Aquí no hay prisa. Solo una generación aprendiendo a dejar su propia huella.

Solo entonces la memoria deja de ser pasado y se convierte en una voz propia.
Segunda generación embotellada con calma, tierra y carácter.
ANMA lleva dentro dos nombres: Julián y María José.
Un homenaje a quienes representan la segunda generación de Chozas Carrascal y a una forma de continuar el legado familiar desde el respeto, la intuición y la innovación.
Es un vino de finca, pero también un vino de personas.
De quienes han crecido cerca de la viña.
De quienes han aprendido que el futuro de una bodega no se hereda: se trabaja cada día.
Una generación que no rompe con la historia, la hace avanzar.
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La cata
Anma Tinto es la expresión más pura de nuestro viñedo. Un vino que nace de suelos calizos, de viñas viejas y del paso sereno del tiempo. Cada sorbo revela el carácter de nuestra tierra y la pasión que la hace única.
Servir entre 14º y 16º para que su estructura se abra con elegancia y sus matices balsámicos, tostados y frutales aparezcan sin perder frescura.
Su carácter carnoso y equilibrado lo convierte en un vino versátil para la mesa contemporánea. Acompaña con naturalidad platos de textura untuosa, legumbres, condimentos, especias y carnes.
No es un vino para pasar deprisa.
Es un vino para quedarse.

